BIBLIOTECA PÚBLICA CARLES RAHOLA. GIRONA

Promotor: Ministerio de Cultura de España
Constructor: COPCISA
Equipo técnico facultativo: Mario Corea, Lluis Moran & Sebastian Guerrico, Arquitectos.

Veredicto: Se trata de un edificio de equipamientos donde la gran protagonista es la luz gracias a la transparencia de los cerramientos, utilizando casi en su totalidad U-Glass blanco. Esto permite que el edifico sea una prolongación del espacio exterior, convirtiendo los patios en jardines, y aporta un gran confort en su uso de la lectura como una iluminación tamizada. Es un edificio construido con materiales reciclables y con un bajo nivel de mantenimiento con la consiguiente certificación energética clase A de la Unión Europea.

La ubicación estratégica de patios, la secuencia y la organización de los espacios, así como el trabajo de la sección, dan lugar a un juego de visiones cruzadas que configuran un mundo escenográfico. La biblioteca, tipológicamente ejemplar, resuelve a la vez la convivencia de ricos espacios de relación con espacios tranquilos e introvertidos de lectura.

Descripción: Los aspectos de sostenibilidad forman parte integral del concepto del proyecto, por lo que la biblioteca recibió la certificación energética ‘Clase A’ de la Unión Europea. En ella reconoce la maximización de la luz natural, la construcción industrializada con materiales reciclables y de bajo nivel de mantenimiento, y la fachada bioclimática a base de una piel de doble U-Glass. También se hace constar que el edificio presenta un máximo aislamiento térmico, una cubierta ventilada y un sistema de paredes y patios verdes.

El edificio se ubica en un amplio solar en el centro de la ciudad, limitado en el lado norte por la avenida Emili Grahit, de intenso tráfico, y rodeado por bloques residenciales en altura de una gran variedad de lenguajes y materiales.

Estas condiciones urbanas, y el hecho de ser la biblioteca más grande de la red de bibliotecas públicas de Catalunya, contribuyeron al desarrollo de una estrategia de diseño basada en dos consideraciones principales. Por un lado, una geometría abstracta, un volumen puro y rotundo, un cuadrado perfecto, que determina sin lugar a dudas su carácter de edificio público y cívico, diferenciándolo del tejido residencial que lo envuelve. Por otro lado, el edificio responde plenamente a los nuevos retos programáticos de lo que hoy en día significa una biblioteca, un lugar de interacción social, pero al mismo tiempo reivindica su papel tradicional como biblioteca, como lugar de lectura, estudio y reflexión, introspectivo y tranquilo.

Las distintas áreas funcionales se distribuyeron en cuatro niveles de acuerdo a los distintos usuarios y actividades de la biblioteca.

El ingreso se produce desde la nueva plaza pública a una planta baja abierta y dinámica que contiene la biblioteca infantil y juvenil, un auditorio, un espacio para exposiciones, la cafetería y la sala de lectura de periódicos y videos. En las dos plantas superiores están las salas de lectura. Las áreas administrativas y de dirección se localizan en el subsuelo con el ingreso limitado solo al personal.

En el ingreso a la biblioteca, una gran escalera abierta conecta los tres niveles públicos convirtiéndose en un elemento fundamental para la vinculación continua y fluida de todos los espacios de la misma. No solo cumple su función circulatoria sino que al mismo tiempo se convierte en un lugar desde donde se comprende toda la complejidad y continuidad espacial del interior, que está organizado alrededor de tres patios. Mientras la transparencia de sus cerramientos convierte estos patios en jardines que son la extensión del espacio interior, cada uno tiene su propia identidad.

La articulación en planta y sección del patio central lo transforma en un gran embudo de luz que lleva la luz natural al corazón del edificio. El volumen cuadrado, acristalado casi en su totalidad con U-Glass blanco, está puntualmente interrumpido por cristal transparente. Esto inunda el interior con una luz tamizada especialmente confortable para la lectura.

Por último cabe destacar la presencia nocturna que tiene la biblioteca dentro del barrio. Sus fachadas acristaladas la convierten en una gran lámpara urbana, adquiriendo así su carácter simbólico de lámpara del conocimiento, contenedor cultural al servicio de toda la sociedad.